Caminaba ràpido al encuentro con amigos poetas de villa alegre,me detuve frente a un semàforo,de las sombras de una marquesina salià una voz desgastada por el cigarrillo y noches de bohemia anclada en bar,declamando poesìa,escuchè reconocì al autor Huidobro poeta del norte,sur,centro y el universo.Varias personas alrededor del que recitaba lo oian ,al termina ofreciò una hojas amarillas con poesìa escrita,deme lo que pueda fue el ruego,algunos solidarios metieron su mano a el bolsillo y monedas de diferentes valores tintinearon en la mano que suplicaba,la gente se fue y el hombre se preparò para irse,me mirò entonces nervioso,le dije,vamos al cafè Napolitano,le invito a un cafè,y eso por què,contestò con temor,por que me gusta la poesìa y a mis amigos tambièn,vamos,y el hombre me siguiò,es raro que hoy ìa alguien te invite y gratis,eso adquiere caracter de milagro,cuando lo cuentas,Descubrì que el hombre rengueaba,su pierna izquierda seguìa el resto del cuerpo arrastrandose,se presentò Mario Bahamondes Riffo y tendiò una zarpa delgada y frìa,contestè y caminamos el resto en silencio,al llegar al cafè,mirò su indumentaria y dijo,me dejaràn entrar aqui?vamos respondì los dueños son conocidos entramos y caminamos hasta la mesa de mis amigos,posterior a los saludos,presentè al hombre que vendìa poemas en la oscuridad de las calles de mi ciudad,dije su nombre con fuerza y èl agregò,profesor jubilado,entonces lo mirè con atenciòn,su raìda chaqueta conociò tiempos mejores,su camisa remendada,sus zapatos viejos por el uso diario y permanente,es verdad eso?inquirì serio,si señor,y brevemente contò su historia,entonces le pedì que recitara ,y lo hizo,un amigo continuò,todos recitamos un poema,siempre los versos del capitan,me sacan de apuros,ordenamos un contundente plato para nuestro nuevo amigo y al borde de la medianoche como cenicientas ,nos despedimos ,el hombre siguiò su camino,billetes nuestros en su bolsillo,la noche oraba sus sueños de pecado,prostitutas viejas llegaban a los portales en busca de clientes,los raros de la noche urbana,inundaban sus dominios.
Dìas despuès tomando desayuno casi saltè de la silla de el comedor,con la noticia de primera plana,"Profesor jubilado muere asesinado en la calle"y su nombre,la noticia era breve,el profesor fue atacado por una banda de
travestis ebrios,y asesinado por las monedas que cantaban en sus bolsillos,producto de horas de declamaciòn en la calle,en las sombras,en la oscuridad,de donde emergìa su voz gastada en años en salas hùmedas y frìas de las Escuelas pobres de mi patria,la señora Helena quièn cuida todo en casa,me gritò casi,que se enfrìa su cafè,ya pues señor,vamos sìrvase su cafè,lo bebì mirando el estante de libros,hasta que descubrì el texto de vicente huidobro y me sumergì en la, lectura,ajeno al ruido de la aspiradora y la canciòn colombiana que cantaba Helena.
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Comentario por HECTOR CASTILLO MIRANDA el mayo 23, 2010 a las 7:09am
Comentario por María Ascensión Rivera Serván. el mayo 24, 2010 a las 12:50am
Comentario por Elizabeth Hentschel el mayo 24, 2010 a las 3:44pm
Comentario por claudia rosa ayala lueiza el mayo 25, 2010 a las 1:49am
Comentario por Román Lopez De La Serna el mayo 25, 2010 a las 10:19am Comentar
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